*Soy hija de Hércules y tarsis,
de ahí mi eterna primavera
y mi afable voluntad.
Por mis venas corre la sutileza árabe,
la fuerza africana y la sabiduría mediterránea.
Me derramo hacia la mar a borbotones
por la grandiosidad del mas caudaloso.
Crié numerosa prole que fructifico rotunda
entre mis muros, los mayores del mundo.
De mi nacieron literatos y califas poetas;
pintores de sagrarios y del éter;
los mejores artistas y cesares imperiales.
Por mi pasaron todos cuanto algo fueron
todo cuanto en el mundo fue.
Fui corte, soy mariana y el culmen del toreo.
Poseo el templo más grande tras el papal
y el hospital mas antiguo.
Dejó el tiempo en mi estampa
la gloria de la vida y el saberla vivir.
Conservo en mi fisonomía rastros
de belleza incorruptible e imperecedera
que los siglos han ido engrandeciendo.
Llegué a la nueva era antes que nadie
precisamente por ser encrucijada obligada
y por mi historia irrepetible.
Mis hijos heredaron mi gracejo sutil,
mi amable cortesía y mis ansias de amar.
Soy la eterna novia en el día de su boda,
siempre dispuesta y perfumada.
La belleza echa filigrana y eclosión
en cualquier rincón desmadejado.
Fui reina y soy princesa enamorada.
La más cantada y contada.
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